domingo, 29 de mayo de 2011

"Escolaridad de baja Intensidad". Escuela Secundaria y recorridos juveniles


Gabriel Kessler Profesor asociado en la Universidad Nacional de General Sarmiento-Area de Sociología. Investigador del CONICET.

El EOE como terceridad en la coresponsabilidad.

Que miramos cuando decidimos intervenir.
Hay dos escenarios que se desvanecen en nuestras 
intervenciones, lo institucional y lo comunitario.
Entiendo la especificidad interdisciplinaria de los EOE como terceridad 
que irrumpe y habilita creando nuevas condiciones para que el pensamiento 
y la reflexión se hagan presentes en el acontecimiento que nos deja perplejos.
Estamos desafiados a leer los signos que posibilitan irrumpir 
sobre los dispositivos cristalizados y habilitar otros modos 
de estar,  pensar, operar con otros.

Recomiendo los artículos de Gabriel Kessler, Elvira Martorel y Inés Dussel

sábado, 9 de abril de 2011

Visibilizar nos interpela a intervenir con responsabilidad ética.

"La Exclusión y la escuela" es una brillante ponencia de Pablo Gentili que nos invita a interpelarnos en nuestras maneras de mirar  lo real y de tomar posicionamiento político para accionar.

sábado, 12 de marzo de 2011

PARENTHOOD.

Les sugiero disfrutar de la serie PARENTHOOD. 




Si bien ya se está transmitiendo la segunda temporada en EEUU, en nuestro país el canal LIV (37 de cable visión) la trasmite los días jueves a las 22Hs. Es muy interesante observar los dilemas que atraviesa la paternidad.
La serie comienza cuando la madre soltera Sarah (Graham) y sus dos hijos Amber (Mae Whitman) y Drew (Miles Heizer) deben mudarse a la casa familiar junto a sus padres Zeek (Nelson) y Camille (Bonnie Bedelia).
La hermana de Sarah y su opuesto, Julia (Erika Christensen) es una exitosa abogada corporativa que esta intentando equilibrar su trabajo con su nuevo hijo, junto a su esposo Joel (Sam Jaeger).
Al mismo tiempo, Adam (Krause), el mayor de los hermanos Braverman, su esposa Kristina (Monica Potter) y su hija adolescente Haddie (Sarah Ramos), descubren que su hijo menor, Max (Max Burkholder), sufre del Síndrome de Asperger.
Nuestra subjetividad también se despliega y construye a través del arte y las diversas manifestaciones de la cultura.

La Inclusión, nos implica y nos interpela.

El desafío de una familia con un niño que sufre el Síndrome Asperger.
La necesidad de implicarnos e interpelar nuestros modos de incluir a estos niños en la escuela de hoy.

martes, 8 de marzo de 2011

Crear Experiencia.

Unos de los desafíos en el campo de nuestras intervenciones es generar experiencias pedagógicas y de sostén.
¿Pero que entendemos por experiencia? Aquello que posibilita registrar un modo de conocer antes de todo juicio formulado sobre lo aprehendido. Habitamos experiencias cuando pensamos y somos pensados a partir de operaciones de liga, de un vínculo con otros, configurando un nosotros en cada situación. Según Walter Benjamin el sentido de la experiencia no es lo que hacemos sino la transformación que sufrimos en este hacer con otro.
Cuando leí el reportaje a Claudio Remeseira vino a mi mente este concepto de experiencia. Observen que él había formulado un juicio previo sobre los inmigrantes hispanos en Nueva York y desde allí diseñado una intención para accionar. El realizar una lectura de la situación en situación llevo a transformar su proyecto para intervenir. Disfruten de la lectura mientras encarnan el concepto de experiencia.

En el "Día Internacional de la Mujer" (ONU).

 Entiendo que la historia nos demuestra la necesidad de recordar que las mujeres disfrutamos de los mismos derechos, teniendo aún hoy que hacer visible actos de discriminación y de violencia. Para pensar juntos, varones y mujeres, sugiero la película "Iron Jawed Angels".


miércoles, 9 de febrero de 2011

Volver la mirada a la escuela.


Cada vez que se conocen los resultados de las pruebas PISA se inicia un ritual que combina el lamento, las acusaciones, las justificaciones y se pone en escena una mitología de los efectos de la educación, que sospecho que nadie cree, pero que es muy útil para responder entrevistas, llenar el tiempo mediático, hacer empatía con el sentido común establecido, tener soluciones simplistas para nuestros magros resultados y por sobre todo no confrontar demasiado con lo que las cumbres y los organismos internacionales marcan como políticamente correcto.
¿Para qué sirve la prueba PISA? ¿Qué utilidad tiene para nosotros participar de ellas ? Las pruebas son un invento del mundo globalizado que construye de este modo metas educativas comunes para el conjunto de los países. La prueba marca por un lado qué hay que saber y, por otro, cuánto saben de eso los alumnos de los diferentes países. Hay un supuesto de base: que las posiciones en el ranking mejoran o empeoran las posibilidades nacionales de acercarse al mundo de las grandes potencias. Sin duda, la prueba marca lo que el mundo globalizado considera como saber útil y parte de esos saberes son, de hecho, instrumentos útiles para navegar en este mundo. Qué duda cabe que comprender lo que se lee es absolutamente necesario. O que los conocimientos básicos de ciencia abren la puerta a la comprensión de los fenómenos que nos rodean. Pero ¿es válido pensar que Corea o China se perfilan como países poderosos porque tienen buenos resultados en las pruebas? ¿Estados Unidos, que no aparece en los primeros puestos, no es un país poderoso? Me inclino a pensar que el poderío de los países responde a una combinación compleja de elementos en los que el saber y el conocimiento juegan un papel central, pero que lo decisivo no es el resultado de las pruebas. En los países del sudeste asiático, caracterizados por sociedades fuertemente disciplinadas, las pruebas dan cuenta de este tipo de regulación. Muchas horas de trabajo en la escuela, cuerpos acostumbrados al esfuerzo de mantenerse quietos en su lugar, voluntades obedientes y rígidos controles sobre los aprendizajes, entrenamiento reiterado sobre este tipo de pruebas, dan como resultado altas calificaciones. Estos países asientan su potencial en esta tradición organizativa de colmena. Otros, como Estados Unidos, no han elegido ese camino, tienen otra historia, pretenden otra sociedad y construyen un capitalismo basado fundamentalmente en la capacidad de innovación, para el cual no sirve la obediencia y la disciplina rigurosa.
Pongamos el ejemplo de Cuba. Me inclino a pensar que los muy buenos resultados de Cuba responden más a este orden disciplinario que a la utopía revolucionaria. Cuba además es un magnífico ejemplo para mostrar que la relación lineal entre resultados PISA y desarrollo del potencial económico no es tal.
Más allá de esta mitología, las pruebas internacionales miden la adquisición, por parte de los alumnos, de saberes básicos para interactuar en el mundo contemporáneo; de modo que nuestros bajos resultados muestran una deficiente preparación para incorporarse a este intercambio. Aquí vuelve a ponerse en escena una serie de recomendaciones. La más común es pedir doble escolaridad. Sin duda, la prolongación del tiempo escolar tiene efectos sociales beneficiosos ya que proporciona a niños y jóvenes un espacio más adecuado que la calle, pero la sola prolongación del tiempo no es garantía. Más de nada sigue siendo nada. Es, a mi criterio, en el análisis de la práctica específica de lo educativo, o sea, en el proceso de aprendizaje, donde que hay que centrar la mirada.
La Argentina tiene hoy una escolarización de baja intensidad; esto significa que en nuestras escuelas se aprende poco. Años de discursos reformistas y contrarreformistas, de teorías explicativas del mundo y sus circunstancias, de priorización de lo psicológico sobre lo pedagógico, de prédica crítica para con las escuelas sin que medien respuestas concretas para abordar el aprendizaje han deslegitimado y vaciado de sentido la tarea de enseñar.
El "sin sentido" de la tarea está en la base de una práctica pedagógica light que permite salvar la hora de clase sin que se aprenda o se enseñe casi nada. Está también en la base de un escandaloso ausentismo docente que se sostiene en una complicidad sindical que hace del principio de resistencia al trabajo una de sus prácticas más frecuentes.
Hay que volver la mirada sobre la escuela, inventar tecnologías para posibilitar el aprendizaje, reponer el valor de esta tarea entre docentes y especialistas y exigir un funcionariado responsable para conducir el proceso y aportar los recursos. No para parecernos a Corea sino para proporcionar a las nuevas generaciones el derecho a una vida plena.
Lic. Guillermina Tiramonti (FLACSO).
La Nación / Enero 2011